Desde que lei este párrafo de "Veronika decide morir" empecé a ver las cosas desde otro punto de vista, sobre la locura, lo normal, lo lógico, lo irónico, lo simple que son las cosas a veces y en la locura de tratar de ser normales lo hacemos todo mas complicado. Lo que dice Mari tiene mucho sentido desde su perspectiva legal nosotros como ella también podemos dalr la perspectiva que nuestra mente quiera dar a todo lo que vivimos, presenciamos o las creencias que tenemos de todas las cosas en el mundo. Mari tenía su propia experiencia para avalar esa opinión. Había pasado cuarenta años de su vida
trabajando como abogada hasta que su enfermedad la trajo a Villete. Ya desde el comienzo de su
carrera había perdido rápidamente su ingenua visión de la justicia y había pasado a entender que las leyes no habían sido creadas para resolver problemas, sino para prolongar indefinidamente lasreyertas y las diferencias.
Era una pena que Alá, Jehová, Dios -no importa el nombre que se le diera- no hubiera vivido en el mundo actual. Porque si así fuese, todos nosotros estaríamos aún en el Paraíso mientras que él
estaría respondiendo a recursos, apelaciones, rogatorias, exhortos, interdictos, preliminares,
procedimientos, y tendría que explicar en innumerables audiencias su decisión de expulsar a Adán y Eva del Paraíso, apenas por transgredir una ley arbitraria sin ningún fundamento jurídico: no comer el fruto del árbol del Bien y del Mal.
Si Él no quería que eso sucediera, ¿por qué dispuso que el árbol se alzara en medio del Jardín y no fuera de los muros del Paraíso? Si la designaran defensora de la pareja, Mari seguramente acusaría a
Dios de «omisión administrativa», porque además de emplazar el árbol en un lugar incorrecto, no lo
rodeó de advertencias ni barreras, dejando de adoptar los mínimos requisitos de seguridad, y
exponiendo a todos los que pasaban por allí al peligro.
Mari también podría acusarlo de «inducción al delito», puesto que atrajo la atención de Adán y Eva hacia el lugar exacto donde se encontraba. Si no hubiese dicho nada, generaciones y generaciones pasarían por esta Tierra sin que nadie se interesara por el fruto prohibido, ya que debería estar en un bosque lleno de árboles semejantes y, por lo tanto, sin ostentar ningún valor específico.
Pero Dios no habla actuado así. Por el contrario, escribió la ley y encontró la manera de convencer a alguien para que la transgrediera, tan sólo para poder inventar el Castigo. Sabía que Adán y Eva acabarían aburridos de tanta perfección y, tarde o temprano, pondrían a prueba Su paciencia. Y se quedó allí, esperando, porque tal vez también Él -Dios Todopoderoso- se hallaba aburrido de que todo en la creación discurriera a la perfección; si Eva no hubiese comido la manzana, ¿qué es lo que hubiera sucedido de interesante en estos miles de millones de años?
Nada.
Cuando la ley fue violada, Dios -el Juez Todopoderoso- aun simuló una persecución, como si no
conociese todos los escondrijos posibles que hubiese en el Jardín. Con los ángeles mirando y
divirtiéndose con la broma (la vida para ellos también debía de ser muy tediosa desde que Lucifer dejara el Cielo), Él empe zó a caminar. Mari imaginaba cómo de aquel episodio de la Biblia se podía obtener una hermosa escena para un filme de suspense: los pasos de Dios, las miradas asustadas que la pareja intercambiaba entre sí, los pies que súbitamente se detenían junto al escondrijo.
-¿Dónde estás? -había preguntado Dios.
-Oí vuestro paso en el jardín, tuve miedo y me escondí porque estoy desnudo -había respondido
Adán sin saber que, a partir de esta afirmación, se convertía en reo confeso de un crimen.
Listo. Mediante un simple truco, aparentando no saber dónde estaba Adán ni el motivo de su fuga, Dios había conseguido lo que deseaba. Aun así, para no dejar ninguna duda al público angelical que asistía atentamente al episodio, Él había decidido ir más lejos.
-¿Cómo sabes que estás desnudo? -había interrogado Dios, sabiendo que esta pregunta sólo tenía una respuesta posible: «Porque comí del árbol que me permite entenderlo. »
Con aquella pregunta, Dios demostró a sus ángeles que era justo y que estaba condenando a la
pareja en base a todas las pruebas existentes. A partir de allí ya no importaba saber si la culpa era de la mujer, y las súplicas de perdón serían inútiles. Dios necesitaba un ejemplo para que ningún otro ser, terrestre o celeste, tuviese nunca más e atrevimiento de ir en contra de Sus decisiones.
Y así expulsó a la pareja, sus hijos terminaron pagando también por el delito (como sucede en la
actualidad con los hijos de los criminales) y el sistema judicial había sido inventado: ley, trasgresión de la ley (lógica o absurda, no tenía importancia), juicio (donde el más experimentado vencía al ingenuo) y castigo.
Como toda la humanidad había sido condenada sin derecho a recurrir la sentencia, los seres
humanos decidieron crear mecanismos de defensa para la eventualidad de que Dios decidiera
mostrar de nuevo Su poder arbitrario. Pero en el transcurso de los milenios de estudios, los hombres inventaron tantos recursos que terminaron exagerando el número, y ahora la justicia era una maraña de cláusulas, jurisprudencias y textos contradictorios que nadie conseguía entender cabalmente.
Tanto es así que cuando Dios decidió cambiar de idea y mandar a Su Hijo para salvar al mundo,
¿qué sucedió? Cayó en las redes de la justicia que Él había creado.
La maraña de leyes terminó generando tanta confusión que el Hijo acabó crucificado. No fue un
proceso sencillo: Jesús pasó de Anás a Caifás, de los sacerdotes a Pilatos, quien adujo que no
existían leyes suficientes según el Código romano. De Pilatos a Herodes que, a su vez, alegó que el código judío no contemplaba la condena a muerte. De Herodes otra vez a Pilatos, que aún intentó
una apelación ofreciendo un acuerdo jurídico al pueblo: azotó al acusado y mostró sus heridas, pero no sirvió de nada.
Como hacen los modernos promotores, Pilatos resolvió promoverse a costa del condenado: ofreció entonces cambiar a Jesús por Barrabás, sabiendo que la justicia a estas alturas ya se había convertido en un gran espectáculo donde era preciso un final apoteósico, con la muerte del reo. Finalmente, Pilatos usó el artículo que facultaba al juez -y no a quien estaba siendo juzgado- el beneficio de la duda: se lavó las manos, lo que quiere decir «ni sí, ni no». Era un artificio más para preservar el sistema jurídico romano sin dañar las buenas relaciones con los magistrados locales; permitía, además, que el peso de la decisión fuese transferido al pueblo en el caso de que aquella sentencia acabara creando problemas tales como la venida de algún inspector de la capital del Imperio para verificar personalmente lo que sucedía.
Justicia. Derecho. Aunque fuese indispensable para ayudar a los inocentes, no siempre funcionaba de manera que agradase a todos. Mari se alegró (le estar lejos de todo ese ambiente, aun cuando esa noche, con aquel piano tocando, no estuviese tan segura de que Villete fuera el lugar más indicado para ella.
En estos días quisiera estar en Villete, para hacerme la loca y evitar algunas cosas que perturban mi mente. Se que exageré un poco con esta entrada, especialmente porque estamos ya en semana santa.... QUIERO ESTAR EN VILLETE!