
Tuve un "lonely weekend" hubiera sido mas solitario si David Copperfield y sus pericias no me hubieran acompañado, ahora me veo obligada a abandonarlo hasta una nueva oportunidad, así lo hice para ir en busca de la Sra. Prym, pero resulta que el demonio me la escondió... el demonio siempre me suele hacer ese tipo de jugadas, o mas bien yo se las atribuyo para excusar mis desordenes habituales. Bueno dejando de lado mis defectos, al no encontrar a la Sra Prym, ni sus demonios, tendré que apoyarme en el gran Gabriel García y sus crónicas de una muerte anunciada. No me queda de otra, es él o Sartré y realmente no tengo muchos ánimos de psicoanalizarme, lo dejaremos para algún fin de semana de locura.
Asi es, el fin de semana no resultó como pensé. Mi último fin de semana de gloria fue mas literario de lo que hubiera querido, quizás fue para bien no solo porque soy mas culta ahora, sino porque no tengo sueño por recuperar, no hay resaca y ninguna acción que lamentar, me refiero a aquellas acciones que uno niega al día siguiente y se excusa con fundamento en la embriaguez y el furor de la noche (no me sucede a menudo, pero suele suceder, así me han contado).
No solo lo literario me atacó este fin de semana, también mi nueva adicción ya ganada hace quince días, me refiero al Sudoku, éste jueguito me concentra de tal manera que hasta llego a olvidar lo que fue, lo que es y lo que pasó con respecto a todo o sea me saca de mi realidad. Luego apareció el Literati, aunque mas esporádicamente, algo mas frío, pero con compromiso de por medio. A diferencia del Sudoku que es libre, siempre está allí, y estoy empezando a creer que si fuera un hombre ya estaría enamorada de él. Mi vida no puede ser más irónica, estoy entre el Sudoku y el Literati, números y letras, lógica y léxico. Éstas paradojas de mi vida merecen mención en algún libro, hubiera deseado que sea en algún libro de Charles pero es imposible porque el gran Dickens lleva muerto más de 100 años.
Tengo que añadir que Dickens ha calado en mi a sobremanera, ahora voy en busca de Great Expectations, espero tener buenos resultados en mi búsqueda, aún voy por mi primera etapa. La primera etapa es aquella en que uno posa sus grandes esperanzas en algo, las añora y las desea fervorosamente, llevo mucho en ésta etapa, y cada día la soledad me obliga a ponerle fin pero tengo fe en que algún día pasaré a la segunda etapa, en la que mis grandes expectativas, mis grandes esperanzas me sonrían y me digan: acá estoy, me hice realidad.
Asi es, el fin de semana no resultó como pensé. Mi último fin de semana de gloria fue mas literario de lo que hubiera querido, quizás fue para bien no solo porque soy mas culta ahora, sino porque no tengo sueño por recuperar, no hay resaca y ninguna acción que lamentar, me refiero a aquellas acciones que uno niega al día siguiente y se excusa con fundamento en la embriaguez y el furor de la noche (no me sucede a menudo, pero suele suceder, así me han contado).
No solo lo literario me atacó este fin de semana, también mi nueva adicción ya ganada hace quince días, me refiero al Sudoku, éste jueguito me concentra de tal manera que hasta llego a olvidar lo que fue, lo que es y lo que pasó con respecto a todo o sea me saca de mi realidad. Luego apareció el Literati, aunque mas esporádicamente, algo mas frío, pero con compromiso de por medio. A diferencia del Sudoku que es libre, siempre está allí, y estoy empezando a creer que si fuera un hombre ya estaría enamorada de él. Mi vida no puede ser más irónica, estoy entre el Sudoku y el Literati, números y letras, lógica y léxico. Éstas paradojas de mi vida merecen mención en algún libro, hubiera deseado que sea en algún libro de Charles pero es imposible porque el gran Dickens lleva muerto más de 100 años.
Tengo que añadir que Dickens ha calado en mi a sobremanera, ahora voy en busca de Great Expectations, espero tener buenos resultados en mi búsqueda, aún voy por mi primera etapa. La primera etapa es aquella en que uno posa sus grandes esperanzas en algo, las añora y las desea fervorosamente, llevo mucho en ésta etapa, y cada día la soledad me obliga a ponerle fin pero tengo fe en que algún día pasaré a la segunda etapa, en la que mis grandes expectativas, mis grandes esperanzas me sonrían y me digan: acá estoy, me hice realidad.




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